miércoles, 25 de mayo de 2011

HYDROAYSEN: UN PROYECTO PRIMITIVO

“La ciudadanía está empoderada, pero no bien informada”, afirmó el biministro de Minería y Energía, Laurence Golborne, frente a la mayoritaria oposición al proyecto HidroAysén. Es el mismo ministro que tuiteó atolondradamente, bajándole el perfil a la tragedia de Fukushima y asegurando que la energía nuclear era segura.
Acojo su desafío y si de informar se trata, lo primero que habría que decirle es que se aprobó un proyecto primitivo. Hoy, la comunidad internacional no considera las megacentrales hidroeléctricas como fuentes renovables de energía, por sus excesivos impactos ecológicos, sociales, culturales y económicos, en el corto, mediano y largo plazo.
Tampoco es limpio.
El proyecto HidroAysén generará más de 3.500.000 toneladas de carbono con su represa y otros 9.000.000 millones de toneladas por su línea de transmisión. Esto, por los materiales, combustibles, máquinas y cambios drásticos de uso de suelo que significa su construcción.
La putrefacción posterior de la masa vegetal, en la extensa zona de inundación, generará metano por años, uno de los gases de efecto invernadero más agresivo.
Los embalses retienen nutrientes y sedimentos que sirven a organismos marinos que capturan carbono. HydroAysén, además de contaminar y destruir amplias zonas, matará varios ecosistemas marinos que capturan carbono. El área de influencia puede llegar hasta 300 kilómetros de distancia desde la desembocadura de los ríos hacia el mar.
No es renovable.
HidroAysén tendrá una vida útil de entre 50 y 80 años. Las megarepresas para aprovechar el caudal de los ríos instalan gigantescas paredes de cemento, cortando los cauces naturales y transformando los ríos represas abajo en ríos artificiales.
Con ello destruye su dinámica natural. Rio arriba el agua se estanca y se eutrofica. Cambia su composición química. En la práctica, se pudre, como el agua de una piscina abandonada y las comunidades biológicas inherentes a un ecosistema fluvial mueren. Los nutrientes y sedimentos, que son la base de la vida de las comunidades marinas, quedan atrapados en la presa, no llegan al mar y pierden su función de alimentar a los organismos marinos.
Esta capa de sedimentos y lodo, con el tiempo hacen inoperable las represas. Eliminar todo ese material no es rentable y lo que harán es dejar las estructuras para siempre, ya que desmantelarlas es increíblemente costoso. HidroAysén es un proyecto que genera daños irreversibles.
No es rentable.
HydroAysén se presenta como rentable, pero su evaluación económica no considera los costos ambientales, culturales, ni sociales. Sólo toma en cuenta lo que vale construir el proyecto.
¿Cuántas serán las pérdidas para el turismo?. ¿Qué valor tiene la cultura de una región? ¿Cuánto cuesta sacrificar la Patagonia, un ecosistema único en el planeta? ¿Cuánto vale el paisaje de casi todo el centro sur de Chile, ensombrecido por las líneas de transmisión?. ¿Qué valor tiene cada una de la especies que desaparezcan?.
¿Cuántas perdidas significan para el país la pésima imagen que adquiere Chile estos días en todo el mundo?.
Si estos costos se incluyeran en la evaluación económica, claramente no resulta rentable. HydroAysen internaliza los beneficios y socializa las pérdidas. O sea obtienen sus ganancias, pero los problemas los asumimos todos nosotros, ahora y en el futuro.
El Estudio de Impacto Ambiental y su revisión están viciados.
Con un ardid administrativo, el ex intendente de Aysén, Selim Carrasco, permitió que el estudio fuera revisado sin incorporar ninguna de las miles de observaciones y preguntas de la ciudadanía. Permitió, además, que siguiera en evaluación aunque varios servicios públicos habían manifestado su rechazo al estudio por vacíos de fondo.
Se han adulterado informes de los servicios regionales por parte de los servicios centrales para aprobar el proyecto. CONAF nacional cambió el informe de CONAF Aysén, que rechazaba la iniciativa por su impacto en parques nacionales.
Publicidad engañosa.
El domingo 22 de mayo, recién pasado, HidroAysén compró una página entera en El Mercurio, donde compara la superficie que ocuparían paneles solares fotovoltaicos con la que ocupará el proyecto, para producir la misma energía.
Intencionalmente… o por ignorancia omite las centrales termo solares (CSP), que son hoy las tecnologías modernas que generan electricidad a escala industrial.
Estas centrales ocupan mucho menos espacios que HydroAysén para producir la misma energía, con la diferencia que son renovables, limpias y que en nuestro país, en el desierto de Atacama, existen las mejores condiciones del planeta para desarrollarlas.
En la misma publicidad, al comparar HydroAysén con la superficie que ocupa la producción de energía eólica, vuelve a engañar.No señala que hoy ya existen aerogeneradores de última generación, con una potencia nominal de 6 MW cada uno , que no afectan ni el paisaje ni ocupan gran superficie, ya que se instalan en “granjas” eólicas mar afuera. (offshore).
Quizás Golborne debería dejar de pensar en el pasado, en HydroAysén y en la energía nuclear y mirar hacia Aldeire, en la provincia de Granada, España donde se acaba de inaugurar el complejo termo solar, más grande de Europa y el segundo más grande del mundo. O darse una vuelta por Alemania para enterarse de los gigantescos avances en el desarrollo de la energía eólica.
Un lobby descarado contra las Energías Renovables No Convencionales.
De capitán a paje, o sea de Piñera a Golborne, con el coro de los medios nacionales, repiten que la solución para Chile no son las energías renovables no convencionales. Está claro, que ni en Chile ni en el mundo, las energías renovables pueden satisfacer de un santiamén el consumo actual. Plantear lo contrario es demagogia. Pero, también está claro que funcionan a mucho más corto plazo, con los incentivos que el Estado debe otorgarle. En Alemania, en 10 años estas energías suplirán toda la que hoy produce la energía atómica de ese país. Mucho menos tiempo que lo que demoraría la construcción de HydroAysén.
Actualmente en Chile la capacidad total instalada de energía nominal alcanza los 14.940 MW.
Alemania tiene más de 22.000 MW sólo en capacidad eólica instalada. Es decir, toda la electricidad chilena, más un tercio proviene en ese país del viento.
La libertad energética de Chile está en ese camino. Emprenderlo requiere, sin embargo, vencer las inmensas resistencias y presiones del lobby económico que hoy, en concomitancia con el gobierno, controla el negocio de la energía.
Y de paso, dejaremos de ser vistos como los trogloditas del mundo en materia de energía.
25 de mayo de 2011

viernes, 6 de mayo de 2011

¿Y “EL FUTURO ESPLENDOR”*


(Foto de Gabriel Sanhueza)
El mar chileno es una de las cinco zonas pesqueras más productivas y diversas del planeta y nuestro país constituye la sexta pesquería más importante a nivel mundial.
Sin embargo, esa inmensa riqueza no beneficia a su gente, no genera trabajo digno, ni menos alimenta a los chilenos. Sólo un puñado de empresas se enriquece con las rentas que genera la industria pesquera en Chile, dejando de paso un mar arrasado.
Tenemos récords dudosos, que dan vergüenza ajena. Somos, después del Perú, el segundo exportador mundial de harina y aceite de pescado. Es decir, uno de los mayores vendedores de proteína animal del planeta, producto sin mayor valor agregado.
Hacemos harina nuestros recursos hidrobiológicos para alimentar pollos ajenos. Paradojalmente, apenas consumimos 7 kilos de pescado per cápita al año. Los peruanos llegan a los 22, los españoles a los 30 y los japoneses (antes de Fukushima) a los 50 kilos.
Somos el segundo país exportador de salmón y trucha de cultivo en el mundo y el primero en América Latina en el desarrollo de la acuicultura.
Nada de eso sin embargo, favorece a la ciudadanía, a las comunidades costeras, a los pueblos originarios, a los consumidores. Por el contrario, hoy, por primera vez, se reconoce que vivimos una grave crisis pesquera, donde prácticamente más del cuarenta por ciento de los recursos están colapsados. Otro 18 por ciento está siendo capturado a sus niveles máximos, y cerca del 40 por ciento se encuentra sobre explotado.
Tomemos, por ejemplo, el jurel, base de la fortuna del Grupo Angelini,** pasó de capturas equivalente a 4 millones y medio de toneladas en el año 1995 a sólo 300 mil toneladas el año pasado. Trescientos mil toneladas de juveniles, porque los jureles que hoy se capturan son minúsculos. En pocos años disminuyeron de 60 centímetros de largo a escuálidos 21.
Expertos aseguran que ya hemos perdido un 80 por ciento de la biomasa marina, y que su recuperación significará por lo menos 15 años.
La pregunta lógica que los chilenos debemos hacernos, es ¿Cuál es el sentido de explotar ese mar tan rico que la naturaleza nos dio?. ¿Enriquecer los bolsillos de unas pocas grandes compañías? ¿de SPK Angelini?, ¿de Pesquera Camachanca? ¿de pesquera Bio Bio?, ¿de San Jorge?.
De nuevo la pregunta, ¿Cuál es el sentido de arrasar con los recursos hidrobiológicos?. ¿Qué tres grandes conglomerados se apoderen del 95% de los jureles, mientras 100 mil pescadores artesanales empobrecidos se quedan con el 5 por ciento restante?.
Una pesquería sustentable debe, por lo menos, cumplir con tres requisitos básicos: Alimentar a sus habitantes, sin encarecer el precio de los productos. El jurel, comida de los pobres en Chile, ha duplicado su precio en los últimos años.
Segundo: cuidar y conservar en el tiempo los recursos marinos.
Y tercero: crear fuentes de trabajo estable. Lo que hoy tampoco ocurre porque la política industrial depredadora ha significado la pérdida de miles de empleos.
Lo lamentable en toda esta historia es que fue la Concertación, el gobierno de Ricardo Lagos, el que privatizo el mar regalándoselo a estos grandes conglomerados. Escribo regalo, porque se quedaron con recursos de todos nosotros, pagando al fisco un irrisorio 3% de las ventas que realizan.
El 2012 se tiene que revisar esta privatización que significó la entrega de cuotas de capturas individuales intransferibles.
A todas luces en estos 10 años el sistema no estuvo a la altura de una pesquería sustentable: no logró conservar los recursos que pertenecen a todos los chilenos, tampoco logró mantener y mejorar los empleos del sector, y más aún pone en riesgo la situación alimentaria de los habitantes.
En las próximas semanas el gobierno deberá enviar al Congreso un proyecto de ley que determine si nuestro mar seguirá siendo destruido por unos cuantos industriales o si el estado deja de regalar las rentas de la pesca y asume una política que asegure su sustentabilidad, detenga la sobreexplotación de los recursos y favorezca la administración de los recursos pesqueros para el bien del país.

6 de mayo de 2011
*El himno nacional de Chile, dice “y ese mar que tranquilo te baña te promete futuro esplendor.
**El fundador Anacleto Angelini, fallecido el 2007, era el hombre más rico de Chile y de Latinoamérica.