Piñera no deja de sorprenderme. Ahora tenemos los Ministros de Energía Renovables (MER). No es que se caractericen por impulsar la energía solar, la eólica o la geotermia, sino porque ninguno de ellos ha logrado estar en su cargo más que algunos meses.
Rodrigo Álvarez es el cuarto Ministro de Energía que renuncia en los dos años del gobierno de Piñera. Álvarez remplazó en julio del año pasado a Fernando Echeverría, quien duró menos que un candy*, con sólo tres días en el puesto. Tuvo que irse por conflicto de intereses. Una de sus compañías tenía un contrato de servicios con una filial de ENAP, la petrolera estatal de la que Echeverría automáticamente pasaba a ser presidente de su directorio por derecho propio, como ministro de Energía.
Otra empresa de su propiedad, “Echeverría e Izquierdo”, a través de la filial Montajes Industriales, provee de mano de obra para la construcción de montajes de calderas a empresas contratistas que prestan servicios a las eléctricas Gener y Endesa, compañías que son reguladas por la cartera.
Echeverría, había reemplazado a Laurence Golborne, quien fue reubicado en Obras Públicas, en el ajuste de gabinete que se produjo en julio.
Antes, en enero, en la primera crisis ministerial de Piñera, renunció al cargo Ricardo Rainieri, quien tampoco alcanzó a estar un año en su puesto.
El actual viceministro de Energía, Sergio del Campo no tiene posibilidad de ser el quinto, porque sólo reemplaza en forma interina a Álvarez. Este subrogante no puede asumir el cargo en propiedad porque está inhabilitado, ya que fue Gerente General de la termoeléctrica Guacolda de AES-Gener, desde donde partió al gobierno.
Ninguno de estos personajes puede ser catalogado de “no convencional” en la conducción de la política energética del país. Por el contrario, se inclinan por las centrales termoeléctricas y se oponen a la internalización de los costos ambientales que ellas generan.
Tampoco agilizan la promulgación de la llamada Ley 20/20 que pretende alcanzar que un quinto de la energía sea renovable no convencional al año 2020.
Falta promulgar y hacer los reglamentos de la Ley de Medición Neta, Net Metering, como dicen algunos siúticos, que favorecería a cualquier persona que fuese capaz de producir energía, por ejemplo, eólica o solar, a inyectar sus excedentes al sistema de generación energética más cercano.
Son tan convencionales que no se las juegan por entregar más recursos a los programas de eficiencia energética, que permitieran lograr el 12 por ciento, del que se ha hablado para el año 2020.
¿Con que ministro de energía nos sorprenderá el presidente?. ¿Quién será el quinto y -lo esperamos sinceramente- último jefe de cartera de esta administración?. Ojala que sea alguien que no represente tan toscamente, como sus antecesores, los intereses de las grandes generadoras eléctricas, sino que se abra a los cambios en el sistema que los chilenos desean. Y que no es otra cosa que un desarrollo eléctrico justo, limpio, seguro y sustentable.
31 de marzo de 2012
*Chilenismo: Permanecer un lapso muy breve en alguna situación.
sábado, 31 de marzo de 2012
martes, 27 de marzo de 2012
TODOS LOS SERES HUMANOS NACEN LIBRES E IGUALES...PERO
(La muerte de Abel, pintura del siglo XV)
"Ya no sabemos a quien debemos respetar y a quién no. En este sentido nos hemos convertido todos en bárbaros. Por naturaleza somos todos iguales, bárbaros o griegos. Esto se deduce de lo que es intrínsecamente necesario para todas las personas. Todos respiramos por la boca y la nariz y todos comemos con las manos " (Antífona de la verdad. Siglo V. a.C.)
Un niño, Trayvon Martin fue asesinado hace un mes en Florida, Estados Unidos cuando caminaba en una zona residencial completamente desarmado.
Antes de acabar con la vida del joven de 17 años, Georges Zimmerman su asesino, había llamado a la policía y le informó que “un negro caminaba con algo en las manos y actuaba de manera sospechosa”.
Posteriormente, se supo que lo que portaba era un teléfono, una bebida de té y un paquete de golosinas.
Zimmerman, de 28 años, alegó defensa propia y aún permanece en libertad sin cargos.
En Chile, un joven de 24 años, Daniel Zamudio se encuentra al borde de la muerte. El joven homosexual fue brutalmente agredido, le arrancaron parte de una oreja, le marcaron el cuerpo con símbolos nazis y le dejaron caer en varias oportunidades una gran piedra sobre su estómago y también sobre sus piernas e hicieron palanca en una de ellas hasta que sus huesos sonaron y la fracturaron.
Dos neonazis, un fanático de los animés y un imitador de Michael Jackson, con antecedentes xenófobos están detenidos por la agresión.
En el mito de Caín y Abel, el primero se dedicó a la agricultura mientras que su hermano menor fue pastor. Por celos Caín mató a su hermano. ¿Acaso soy yo el custodio de mi hermano? le dijo a Dios cuando éste le interroga por el paradero de Abel. Dios sabiendo lo que había ocurrido, lo castiga condenándolo a vagar por la tierra, o sea lo transforma en migrante.
Hans Magnus Enzensberger, poeta y periodista alemán, en un ensayo increíble “La gran migración” lee en el mito el conflicto permanente entre los pueblos sedentarios y los nómades, conflicto que termina con el primer asesinato de la historia. Todos somos, a veces, nómades y otras sedentarios.
Que necesario es reflexionar en nuestro país, y en los Estados Unidos y en Europa sobre el fenómeno de las migraciones, el racismo, la xenofobia, la homofobia que nos envenena. ¿Por qué son tantos los que se ven amenazados por un ser diferente: el peruano, el negro, el mapuche, la nana, el homosexual, la lesbiana?
¿Por qué ese miedo irracional, cuando su existencia como tal no está en peligro y, por el contrario, la diversidad de la vida humana, su riqueza incluso puede resultar decisiva para el afianzamiento, la prolongación y la sustentabilidad de nuestras sociedades.
27 de marzo de 2012
"Ya no sabemos a quien debemos respetar y a quién no. En este sentido nos hemos convertido todos en bárbaros. Por naturaleza somos todos iguales, bárbaros o griegos. Esto se deduce de lo que es intrínsecamente necesario para todas las personas. Todos respiramos por la boca y la nariz y todos comemos con las manos " (Antífona de la verdad. Siglo V. a.C.)
Un niño, Trayvon Martin fue asesinado hace un mes en Florida, Estados Unidos cuando caminaba en una zona residencial completamente desarmado.
Antes de acabar con la vida del joven de 17 años, Georges Zimmerman su asesino, había llamado a la policía y le informó que “un negro caminaba con algo en las manos y actuaba de manera sospechosa”.
Posteriormente, se supo que lo que portaba era un teléfono, una bebida de té y un paquete de golosinas.
Zimmerman, de 28 años, alegó defensa propia y aún permanece en libertad sin cargos.
En Chile, un joven de 24 años, Daniel Zamudio se encuentra al borde de la muerte. El joven homosexual fue brutalmente agredido, le arrancaron parte de una oreja, le marcaron el cuerpo con símbolos nazis y le dejaron caer en varias oportunidades una gran piedra sobre su estómago y también sobre sus piernas e hicieron palanca en una de ellas hasta que sus huesos sonaron y la fracturaron.
Dos neonazis, un fanático de los animés y un imitador de Michael Jackson, con antecedentes xenófobos están detenidos por la agresión.
En el mito de Caín y Abel, el primero se dedicó a la agricultura mientras que su hermano menor fue pastor. Por celos Caín mató a su hermano. ¿Acaso soy yo el custodio de mi hermano? le dijo a Dios cuando éste le interroga por el paradero de Abel. Dios sabiendo lo que había ocurrido, lo castiga condenándolo a vagar por la tierra, o sea lo transforma en migrante.
Hans Magnus Enzensberger, poeta y periodista alemán, en un ensayo increíble “La gran migración” lee en el mito el conflicto permanente entre los pueblos sedentarios y los nómades, conflicto que termina con el primer asesinato de la historia. Todos somos, a veces, nómades y otras sedentarios.
Que necesario es reflexionar en nuestro país, y en los Estados Unidos y en Europa sobre el fenómeno de las migraciones, el racismo, la xenofobia, la homofobia que nos envenena. ¿Por qué son tantos los que se ven amenazados por un ser diferente: el peruano, el negro, el mapuche, la nana, el homosexual, la lesbiana?
¿Por qué ese miedo irracional, cuando su existencia como tal no está en peligro y, por el contrario, la diversidad de la vida humana, su riqueza incluso puede resultar decisiva para el afianzamiento, la prolongación y la sustentabilidad de nuestras sociedades.
27 de marzo de 2012
Etiquetas:
Caín y Abel,
Daniel Zamudio,
Hans Magnus Enzensberger,
Trayvon Martin
miércoles, 21 de marzo de 2012
EL ORO AZUL QUE SIGNIFICA VIDA
(foto de gabriel sanhueza suárez)
Hace veinte años, durante la Cumbre de la Tierra en junio de 1992 en Río de Janeiro, Brasil, se acordó fijar el 22 de marzo como Día Mundial del Agua, como una manera de de crear conciencia sobre la importancia de la conservación del agua dulce y la conservación de los recursos hídricos.
Hoy en el mundo hay más de 1300 millones de personas que utilizan agua proveniente de fuentes insalubres y más 2600 millones de hombres y mujeres que no tienen sistemas de limpieza y de alcantarillado. Estas dos cifras equivalen a más del 40% de la población mundial.
Para muchos chilenos esta situación aparece como lejana, como un problema que atañe al continente africano. Nuestra mente se llena de imágenes de mujeres y niños que deben caminar largas distancias para llenar los recipientes y transportarlos sobre sus espaldas. Ignoramos, por ejemplo, los serios problemas de desertificación en diferentes grados que sufre ciertas regiones como la III y la IV.
La desertificación, en sencillo, es un proceso de degradación en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas causada fundamentalmente por factores como el sobrepastoreo y la agricultura intensiva. Hoy se calcula que en nuestro país el 63 por ciento de su territorio es sensible a la erosión y que un millón y medio de chilenos, el 13% de la población, están afectados por este fenómeno. Más allá de las variaciones climáticas, esta situación es causada por el manejo inadecuado de los recursos biológicos, hídricos y sobre todo mineros.
En el norte, la disponibilidad de agua provoca cada vez más conflictos entre las comunidades y los intereses empresariales. La minería del cobre es una actividad económica importante para el país pero es, al mismo tiempo la causante de la escasez de agua en amplios asentamientos humanos. Sólo a modo de ejemplo, el agua de consumo humano, o sea bebida, cocción, lavado, riego y baños varían en Chile entre 130 y 200 litros por día por persona. Esta cantidad equivale a menos del 1.5% por ciento del agua consumida en una empresa minera.
El uso diario del agua en la minera La Escondida, sólo en el transporte de pulpa en los mineroductos, equivale al consumo mensual de 345.876 familias, considerando un promedio normal- de 20 m3. Los más de 6 millones de toneladas de cobre fino producidas por Chile al año utilizan tanta agua como el consumo mensual de 1.600.000 familias.
En otras palabras, la huella hídrica chilena, o sea el volumen total de agua dulce usada para producir los bienes y servicios que consumen personas y comunidades, es ínfima frente a la huella de las grandes mineras.
Por eso es necesario reabrir el debate sobre la Reforma Constitucional del Agua, frenado en mayo de 2010, con el inicio de este gobierno. Se trata de restituir los derechos constituidos originariamente para un uso agrícola, que han sido enajenados por las grandes compañías mineras para un uso distinto, alentados por su alto precio en el mercado y la pérdida de competitividad de la actividad agrícola.
Es necesario también ir a una renacionalización del agua, y terminar con la apropiación internacional del este vital elemento, conocido como el “oro azul”. Endesa y otros intereses internacionales, italianos sobre todo, poseen más del 90 % del recurso. Chile es la segunda reserva de agua dulce del planeta, pero sus habitantes no tienen la propiedad sobre ella.
El año pasado, la justicia acogió un recurso de revisión sobre los derechos de agua del río Baker, hoy en manos de Endesa para el proyecto Hidroaysén. Esa decisión abre una esperanza de que cambie el uso que debe tener el agua en nuestro país. O sea, que no siga favoreciendo los proyectos industriales, que se contraponen con la escasez hídrica para el desarrollo agrícola y, más aún, que ponen en peligro su existencia para el consumo humano.
21 de marzo de 2012
Hace veinte años, durante la Cumbre de la Tierra en junio de 1992 en Río de Janeiro, Brasil, se acordó fijar el 22 de marzo como Día Mundial del Agua, como una manera de de crear conciencia sobre la importancia de la conservación del agua dulce y la conservación de los recursos hídricos.
Hoy en el mundo hay más de 1300 millones de personas que utilizan agua proveniente de fuentes insalubres y más 2600 millones de hombres y mujeres que no tienen sistemas de limpieza y de alcantarillado. Estas dos cifras equivalen a más del 40% de la población mundial.
Para muchos chilenos esta situación aparece como lejana, como un problema que atañe al continente africano. Nuestra mente se llena de imágenes de mujeres y niños que deben caminar largas distancias para llenar los recipientes y transportarlos sobre sus espaldas. Ignoramos, por ejemplo, los serios problemas de desertificación en diferentes grados que sufre ciertas regiones como la III y la IV.
La desertificación, en sencillo, es un proceso de degradación en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas causada fundamentalmente por factores como el sobrepastoreo y la agricultura intensiva. Hoy se calcula que en nuestro país el 63 por ciento de su territorio es sensible a la erosión y que un millón y medio de chilenos, el 13% de la población, están afectados por este fenómeno. Más allá de las variaciones climáticas, esta situación es causada por el manejo inadecuado de los recursos biológicos, hídricos y sobre todo mineros.
En el norte, la disponibilidad de agua provoca cada vez más conflictos entre las comunidades y los intereses empresariales. La minería del cobre es una actividad económica importante para el país pero es, al mismo tiempo la causante de la escasez de agua en amplios asentamientos humanos. Sólo a modo de ejemplo, el agua de consumo humano, o sea bebida, cocción, lavado, riego y baños varían en Chile entre 130 y 200 litros por día por persona. Esta cantidad equivale a menos del 1.5% por ciento del agua consumida en una empresa minera.
El uso diario del agua en la minera La Escondida, sólo en el transporte de pulpa en los mineroductos, equivale al consumo mensual de 345.876 familias, considerando un promedio normal- de 20 m3. Los más de 6 millones de toneladas de cobre fino producidas por Chile al año utilizan tanta agua como el consumo mensual de 1.600.000 familias.
En otras palabras, la huella hídrica chilena, o sea el volumen total de agua dulce usada para producir los bienes y servicios que consumen personas y comunidades, es ínfima frente a la huella de las grandes mineras.
Por eso es necesario reabrir el debate sobre la Reforma Constitucional del Agua, frenado en mayo de 2010, con el inicio de este gobierno. Se trata de restituir los derechos constituidos originariamente para un uso agrícola, que han sido enajenados por las grandes compañías mineras para un uso distinto, alentados por su alto precio en el mercado y la pérdida de competitividad de la actividad agrícola.
Es necesario también ir a una renacionalización del agua, y terminar con la apropiación internacional del este vital elemento, conocido como el “oro azul”. Endesa y otros intereses internacionales, italianos sobre todo, poseen más del 90 % del recurso. Chile es la segunda reserva de agua dulce del planeta, pero sus habitantes no tienen la propiedad sobre ella.
El año pasado, la justicia acogió un recurso de revisión sobre los derechos de agua del río Baker, hoy en manos de Endesa para el proyecto Hidroaysén. Esa decisión abre una esperanza de que cambie el uso que debe tener el agua en nuestro país. O sea, que no siga favoreciendo los proyectos industriales, que se contraponen con la escasez hídrica para el desarrollo agrícola y, más aún, que ponen en peligro su existencia para el consumo humano.
21 de marzo de 2012
Etiquetas:
a la chilena,
día mundial del agua,
huella hídrica,
HydroAysen,
minería
domingo, 26 de febrero de 2012
¿ADIVINA QUIEN VIENE A CENAR A KASSEL?
Con el discurso hecho… y quizás hasta con los crespos, se quedó el comerciante chileno-alemán Horst Paulmann, quién era el principal orador en la cena anual “Hermanos Grimm” del Club de Leones de Kassel, que debía realizarse el pasado viernes 24 de febrero.
A horas de su realización, la cena se suspendió. Oficialmente por razones de seguridad. La verdad es que fue por el repudio transversal que despertó la invitación de tan controvertido personaje.
Académicos y estudiantes, así como periodistas y medios de comunicación encontraron éticamente inaceptable esa invitación. Primero, porque Paulmann durante años fue socio comercial de la Colonia Dignidad. Una secta internacionalmente conocida por los abusos sexuales cometidos a los niños y por ser un lugar de tortura durante la dictadura de Pinochet.
Paulmann vendía en sus supermercados el pan, la miel y los productos provenientes de la Colonia, sin ningún tipo de escrúpulos.
Segundo, por las prácticas laborales de Cencosud, el imperio de Paulmann, que llegan incluso a encerrar por la noche a los trabajadores de los supermercados Santa Isabel, para impedir posibles robos; u obligan a las cajeras a usar pañales para que no necesiten ir al baño durante la jornada de trabajo.
En Kassel se supo todo. Los estudiantes averiguaron que Paulmann, nacido en esa ciudad, era hijo de Werner Paulmann, miembro de las SS y presidente del Tribunal Correccional de Kassel. Obviamente que el hijo no tiene la culpa del pasado nazi de su progenitor, pero es feo que siempre lo haya ocultado inventando otras historias.
Los medios germanos recordaron las alabanzas de Paulmann al dictador Pinochet, a cuyo entierro acudió profundamente conmovido. Se volvió a reproducir una entrevista con el Süddeutsche Zeitung, uno de los diarios más importantes, donde el comerciante dice “Habría que hacerle un monumento a Pinochet porque les dejó las manos libres a los Chicago Boys”.
Un día antes de la frustrada cena se dio a conocer la última de Cencosud, que aún es investigada por la justicia chilena: ingresar a Chile, después del terremoto del 27 F, alimentos y declararlos como ayuda de emergencia para eludir impuestos y derechos de aduana. La mercadería fue finalmente vendida en los supermercados de Paulmann procurándole ganancias millonarias.
Todo este historial puso en tela de juicio no sólo la integridad moral de Paulmann, sino también su actuar comercial. Era imposible que los “Hermanos Grimm” mantuvieran la invitación a su cena anual, cuando se trata de un grupo comprometido con la libertad política y de pensamiento.
Un ejemplo para los parlamentarios chilenos, que graciosamente le concedieron la nacionalidad a este controvertido personaje, con el auspicio entusiasta de su amigo, el ex presidente Lagos.
26 de febrero de 2012
A horas de su realización, la cena se suspendió. Oficialmente por razones de seguridad. La verdad es que fue por el repudio transversal que despertó la invitación de tan controvertido personaje.
Académicos y estudiantes, así como periodistas y medios de comunicación encontraron éticamente inaceptable esa invitación. Primero, porque Paulmann durante años fue socio comercial de la Colonia Dignidad. Una secta internacionalmente conocida por los abusos sexuales cometidos a los niños y por ser un lugar de tortura durante la dictadura de Pinochet.
Paulmann vendía en sus supermercados el pan, la miel y los productos provenientes de la Colonia, sin ningún tipo de escrúpulos.
Segundo, por las prácticas laborales de Cencosud, el imperio de Paulmann, que llegan incluso a encerrar por la noche a los trabajadores de los supermercados Santa Isabel, para impedir posibles robos; u obligan a las cajeras a usar pañales para que no necesiten ir al baño durante la jornada de trabajo.
En Kassel se supo todo. Los estudiantes averiguaron que Paulmann, nacido en esa ciudad, era hijo de Werner Paulmann, miembro de las SS y presidente del Tribunal Correccional de Kassel. Obviamente que el hijo no tiene la culpa del pasado nazi de su progenitor, pero es feo que siempre lo haya ocultado inventando otras historias.
Los medios germanos recordaron las alabanzas de Paulmann al dictador Pinochet, a cuyo entierro acudió profundamente conmovido. Se volvió a reproducir una entrevista con el Süddeutsche Zeitung, uno de los diarios más importantes, donde el comerciante dice “Habría que hacerle un monumento a Pinochet porque les dejó las manos libres a los Chicago Boys”.
Un día antes de la frustrada cena se dio a conocer la última de Cencosud, que aún es investigada por la justicia chilena: ingresar a Chile, después del terremoto del 27 F, alimentos y declararlos como ayuda de emergencia para eludir impuestos y derechos de aduana. La mercadería fue finalmente vendida en los supermercados de Paulmann procurándole ganancias millonarias.
Todo este historial puso en tela de juicio no sólo la integridad moral de Paulmann, sino también su actuar comercial. Era imposible que los “Hermanos Grimm” mantuvieran la invitación a su cena anual, cuando se trata de un grupo comprometido con la libertad política y de pensamiento.
Un ejemplo para los parlamentarios chilenos, que graciosamente le concedieron la nacionalidad a este controvertido personaje, con el auspicio entusiasta de su amigo, el ex presidente Lagos.
26 de febrero de 2012
Etiquetas:
Cencosud,
dictadura de Pinochet,
Gebrüder Grimm,
Horst Paulmann,
Süddeutsche Zeitung
lunes, 20 de febrero de 2012
LAS DOS CARAS DE LA MONEDA FRENTE AL CONFLICTO DE AYSEN
Pese a la amplitud del movimiento social de Aysén, pese a la transversabilidad de la protesta, pese a la justicia de las demandas, pese al abandono histórico cometido con esta región, el gobierno vuelve a mostrar la bipolaridad a la que nos tiene acostumbrado desde hace ya dos años.
Hinzpeter, el Ministro del Interior, de vuelta de sus vacaciones de las que era dable suponer que volvía más relajado, no dudó en decir que las protestas no se justificaban. Días más tarde, en una voltereta espectacular, se vio obligado a reconocer que podía entender las exigencias, pero descartó políticas especiales para las regiones. Cómo si el Transantiago no fuera una política especial que favorece a los capitalinos.
Longueira, el Ministro de Economía aseguró con desparpajo que el movimiento no tiene ningún asidero. Más aún, cayendo de lleno en especulaciones conspirativas, aseguró que hay otras motivaciones para las protestas y una coordinación desde Santiago.
Horas más tarde, el Ministro General de la Presidencia, Cristián Larroulet dijo todo lo contrario, que las causas del conflicto en Aysén son claras y tienen que ver con el centralismo del país.
Un ministro, dos opiniones. ¿Quién tiene razón el Hinzpeter post vacaciones o el Hinzpeter ya aclimatizado en la capital?
Dos ministros, dos opiniones diametralmente distintas. ¿Quién tiene razón Longueira denunciando conspiraciones desde Santiago o Larroulet que reconoce la importancia de la demanda histórica de mayor descentralización?
El que Aysén haya tenido el año pasado un crecimiento económico cercano al 20%, no significa que sus apenas 106 mil habitantes se beneficien de aquello. A esta altura es ya una estupidez no entender que hay un enorme desequilibrio entre el crecimiento macro de la economía y la vida de los habitantes normales de este país.
En Aysén el aislamiento los persigue día a día, el alto costo de la vida los tiene en la miseria; un sistema de salud deficiente atenta contra su calidad de vida; mientras que la falta de posibilidades de educación media y superior para los jóvenes les coarta su desarrollo
¿Qué santiaguino aguantaría pagar sesenta mil pesos por un balón de gas de 45 kilos ó 1.200 pesos por un litro de bencina?. ¿Se atrevería Hinzpeter y Longueira a hablar de la misma manera cómo lo hacen de los aiseninos si se tratara de santiaguinos?. ¿No demuestran con sus comentarios desatinados, que esa región no les interesa, porque políticamente no tiene peso?. ¿No dicen con sus comentarios que es una región a la que hay explotar, pero las ganancias de esa explotación deben quedar en otra parte?.
Dos nuevos ministros parten ahora a Aysén a conversar después, que el súper negociador Rodrigo Ubilla volviera a Santiago con la cola entre las piernas, sin poder dar ni una sóla respuesta positiva a las demandas de los aiseninos.
Uno de los nuevos negociadores es el Ministro de Salud, Mañalich. Ojala vaya informado y sepa que en Aysén la tasa de suicidios es el doble de la media nacional; que es una región que tiene uno de los más altos índices de embarazo precoz o adolescente; y que más de un tercio de los hogares tiene como jefa a una mujer, con la carga sicológica que ello implica.
Ojala le vaya bien a los negociadores, aunque tengo mis dudas.
El problema de Aysén es mucho más profundo que tratar de atender demandas sectoriales... o de acallar las movilizaciones enviando fuerzas especiales.
Es un problema sistémico, que implica repensar radicalmente la forma de entender el país, sacarse para siempre el chip del centralismo. Y sobre todo pensar e implementar políticas audaces que transforme la regionalización de una consigna demagógica a una realidad que nos permita tener un Chile justo en todas las esquinas de su territorio.
Un primer pasito que el gobierno podría dar, sería comenzar a tomar litio para aminorar el bipolarismo perenne del que sufre.
20 de febrero de 2012
Hinzpeter, el Ministro del Interior, de vuelta de sus vacaciones de las que era dable suponer que volvía más relajado, no dudó en decir que las protestas no se justificaban. Días más tarde, en una voltereta espectacular, se vio obligado a reconocer que podía entender las exigencias, pero descartó políticas especiales para las regiones. Cómo si el Transantiago no fuera una política especial que favorece a los capitalinos.
Longueira, el Ministro de Economía aseguró con desparpajo que el movimiento no tiene ningún asidero. Más aún, cayendo de lleno en especulaciones conspirativas, aseguró que hay otras motivaciones para las protestas y una coordinación desde Santiago.
Horas más tarde, el Ministro General de la Presidencia, Cristián Larroulet dijo todo lo contrario, que las causas del conflicto en Aysén son claras y tienen que ver con el centralismo del país.
Un ministro, dos opiniones. ¿Quién tiene razón el Hinzpeter post vacaciones o el Hinzpeter ya aclimatizado en la capital?
Dos ministros, dos opiniones diametralmente distintas. ¿Quién tiene razón Longueira denunciando conspiraciones desde Santiago o Larroulet que reconoce la importancia de la demanda histórica de mayor descentralización?
El que Aysén haya tenido el año pasado un crecimiento económico cercano al 20%, no significa que sus apenas 106 mil habitantes se beneficien de aquello. A esta altura es ya una estupidez no entender que hay un enorme desequilibrio entre el crecimiento macro de la economía y la vida de los habitantes normales de este país.
En Aysén el aislamiento los persigue día a día, el alto costo de la vida los tiene en la miseria; un sistema de salud deficiente atenta contra su calidad de vida; mientras que la falta de posibilidades de educación media y superior para los jóvenes les coarta su desarrollo
¿Qué santiaguino aguantaría pagar sesenta mil pesos por un balón de gas de 45 kilos ó 1.200 pesos por un litro de bencina?. ¿Se atrevería Hinzpeter y Longueira a hablar de la misma manera cómo lo hacen de los aiseninos si se tratara de santiaguinos?. ¿No demuestran con sus comentarios desatinados, que esa región no les interesa, porque políticamente no tiene peso?. ¿No dicen con sus comentarios que es una región a la que hay explotar, pero las ganancias de esa explotación deben quedar en otra parte?.
Dos nuevos ministros parten ahora a Aysén a conversar después, que el súper negociador Rodrigo Ubilla volviera a Santiago con la cola entre las piernas, sin poder dar ni una sóla respuesta positiva a las demandas de los aiseninos.
Uno de los nuevos negociadores es el Ministro de Salud, Mañalich. Ojala vaya informado y sepa que en Aysén la tasa de suicidios es el doble de la media nacional; que es una región que tiene uno de los más altos índices de embarazo precoz o adolescente; y que más de un tercio de los hogares tiene como jefa a una mujer, con la carga sicológica que ello implica.
Ojala le vaya bien a los negociadores, aunque tengo mis dudas.
El problema de Aysén es mucho más profundo que tratar de atender demandas sectoriales... o de acallar las movilizaciones enviando fuerzas especiales.
Es un problema sistémico, que implica repensar radicalmente la forma de entender el país, sacarse para siempre el chip del centralismo. Y sobre todo pensar e implementar políticas audaces que transforme la regionalización de una consigna demagógica a una realidad que nos permita tener un Chile justo en todas las esquinas de su territorio.
Un primer pasito que el gobierno podría dar, sería comenzar a tomar litio para aminorar el bipolarismo perenne del que sufre.
20 de febrero de 2012
Etiquetas:
Aysén,
bipolaridad,
centralismo,
regionalización
jueves, 10 de noviembre de 2011
LA MUERTE Y LA DONCELLA
(El filme de Polanski)
Hace unos días, en el vetusto teatro Antonio Varas, vi “La Muerte y la Doncella”, protagonizada por Antonia Zegers, Erto Pantoja y César Sepúlveda y dirigida por Moira Miller. Es muy recomendable, aunque creo que la intensidad dramática de la obra, no logró ser traspasada en su total dimensión al público.
Esta pieza chilena de Ariel Dorfman es la que más veces ha sido puesta en escena en el mundo y llevada incluso al cine bajo la dirección de Roman Polanski, con la actuación de Sigourney Weaver.
Escrita en 1990 cuenta la historia de una mujer, Paulina Salas, quien secuestra al médico que años atrás participó en las sesiones de tortura que sufrió a manos de los organismos de seguridad bajo la dictadura de Pinochet. Todo transcurre en pocas horas en una casa frente al mar.
El título de la obra se refiere al cuarteto de cuerdas de Franz Schubert, “La Muerte y la Doncella” (“Der Tod und das Mädchen”), melodía que el torturador de Paulina escuchaba y hacía escuchar a los prisioneros durante los crueles interrogatorios.
¿Fantasía de Dorfman que nos presente en el escenario a una víctima de la dictadura, a su marido comprometido con la democracia y a un torturador, que participó directamente en la represión?.
Para nada. En la obra encontramos al país retratado en una casa. En nuestras calles y plazas, en los cafés, conviven los asesinos y torturadores con las víctimas de la violencia política, que la sufrieron directamente. Conviven también los que día a día durante 17 años vivieron escondidos, excluidos, despedidos de sus trabajos, amenazados, silenciados por el terror.
Una amiga me escribe a raíz de mis recuerdos –en un posteo reciente- sobre los campesinos desaparecidos en Paine, que en ese pueblo se pasean como buenos vecinos sus delatores y sus asesinos… y hasta son saludados con respeto.
No se trata de querer tomarse la justicia por las propias manos, como lo pretende Paulina, lo que se asemeja más a una venganza personal. Pero lo concreto es que en nuestro país el ejercicio de la justicia no ha alcanzado a la inmensa mayoría de los responsables de los crímenes, partiendo por el dictador mismo, quién jamás fue juzgado en Chile.
Hasta hoy la derecha dura de nuestro país apela al olvido y al perdón como fundamento de la unidad nacional. La exigencia majadera de borrón y cuenta nueva sólo permite que las víctimas no sean reparadas en su dignidad y los culpables queden sin castigo.
“La Muerte y la Doncella” nos recuerda con crudeza que jamás hay que quitarle importancia a la memoria histórica.
Los argumentos banales, de quienes apoyaron la dictadura, especialmente los civiles que azuzaron a los militares en sus crímenes, argumentos como “no hay que remover las heridas del pasado” o “eso nos llevará a nuevas divisiones y enfrentamientos”; o el más cínico aún, “ellos fueron los culpables del golpe militar”, sólo pretenden acallar la memoria colectiva y silenciar los crímenes cometidos.
Olvidar, no denunciar, es una forma distinta, pero igualmente efectiva, de seguir castigando a tantas Paulinas Salas, que también caminan por nuestras calles y que quizás muchas veces, se topan en el Tavelli*, como dice la obra, con quienes las torturaron.
10 de noviembre de 2011
*Café con más de 40 años de existencia. Punto de reunión de intelectuales y sobre todo de políticos chilenos.
Hace unos días, en el vetusto teatro Antonio Varas, vi “La Muerte y la Doncella”, protagonizada por Antonia Zegers, Erto Pantoja y César Sepúlveda y dirigida por Moira Miller. Es muy recomendable, aunque creo que la intensidad dramática de la obra, no logró ser traspasada en su total dimensión al público.
Esta pieza chilena de Ariel Dorfman es la que más veces ha sido puesta en escena en el mundo y llevada incluso al cine bajo la dirección de Roman Polanski, con la actuación de Sigourney Weaver.
Escrita en 1990 cuenta la historia de una mujer, Paulina Salas, quien secuestra al médico que años atrás participó en las sesiones de tortura que sufrió a manos de los organismos de seguridad bajo la dictadura de Pinochet. Todo transcurre en pocas horas en una casa frente al mar.
El título de la obra se refiere al cuarteto de cuerdas de Franz Schubert, “La Muerte y la Doncella” (“Der Tod und das Mädchen”), melodía que el torturador de Paulina escuchaba y hacía escuchar a los prisioneros durante los crueles interrogatorios.
¿Fantasía de Dorfman que nos presente en el escenario a una víctima de la dictadura, a su marido comprometido con la democracia y a un torturador, que participó directamente en la represión?.
Para nada. En la obra encontramos al país retratado en una casa. En nuestras calles y plazas, en los cafés, conviven los asesinos y torturadores con las víctimas de la violencia política, que la sufrieron directamente. Conviven también los que día a día durante 17 años vivieron escondidos, excluidos, despedidos de sus trabajos, amenazados, silenciados por el terror.
Una amiga me escribe a raíz de mis recuerdos –en un posteo reciente- sobre los campesinos desaparecidos en Paine, que en ese pueblo se pasean como buenos vecinos sus delatores y sus asesinos… y hasta son saludados con respeto.
No se trata de querer tomarse la justicia por las propias manos, como lo pretende Paulina, lo que se asemeja más a una venganza personal. Pero lo concreto es que en nuestro país el ejercicio de la justicia no ha alcanzado a la inmensa mayoría de los responsables de los crímenes, partiendo por el dictador mismo, quién jamás fue juzgado en Chile.
Hasta hoy la derecha dura de nuestro país apela al olvido y al perdón como fundamento de la unidad nacional. La exigencia majadera de borrón y cuenta nueva sólo permite que las víctimas no sean reparadas en su dignidad y los culpables queden sin castigo.
“La Muerte y la Doncella” nos recuerda con crudeza que jamás hay que quitarle importancia a la memoria histórica.
Los argumentos banales, de quienes apoyaron la dictadura, especialmente los civiles que azuzaron a los militares en sus crímenes, argumentos como “no hay que remover las heridas del pasado” o “eso nos llevará a nuevas divisiones y enfrentamientos”; o el más cínico aún, “ellos fueron los culpables del golpe militar”, sólo pretenden acallar la memoria colectiva y silenciar los crímenes cometidos.
Olvidar, no denunciar, es una forma distinta, pero igualmente efectiva, de seguir castigando a tantas Paulinas Salas, que también caminan por nuestras calles y que quizás muchas veces, se topan en el Tavelli*, como dice la obra, con quienes las torturaron.
10 de noviembre de 2011
*Café con más de 40 años de existencia. Punto de reunión de intelectuales y sobre todo de políticos chilenos.
martes, 8 de noviembre de 2011
LA GRAN REFORMA ENERGETICA DE CHILE
(fotografía de gabriel sanhueza suárez)
Una importante contribución a un debate democrático sobre el desarrollo eléctrico de Chile, acaba de hacer un grupo de organizaciones gremiales, académicos, organizaciones ambientalistas y parlamentarios. Destaca la participación de Ximena Rincón, Antonio Horvath e Isabel Allende entre los congresistas; y de Pedro Maldonado y Antonio Márquez entre los académicos. También de las organizaciones ambientales ciudadanas como Chile Sustentable, Greenpeace, el Instituto de Ecología Política y CODEFF, entre muchas otras.
Después de cinco meses de trabajo, este grupo denominado Comisión Ciudadana Técnico Parlamentaria entregó el pasado 7 de noviembre un documento denominado “Chile necesita una gran reforma energética”, que en 136 páginas presenta un número prioritario de reformas estructurales para la seguridad y sustentabilidad del desarrollo eléctrico chileno.
Se plantea una reforma al mercado eléctrico, la diversificación de la matriz energetica para dar seguridad al desarrollo nacional, la inserción de las energías renovables no convencionales (ERNC), así como el fomento de la eficiencia energética, entre otras.
O sea, lo que hay que hacer para terminar con la crisis que afecta al sector, que se expresa en su alto nivel de contaminación, como producto de la generación a partir de carbón y petcoke. Chile es el segundo país en el mundo, después de China, que más ha aumentado en los últimos años sus emisiones per cápita de gases efecto invernadero.
Crisis que también se enuncia en el elevado precio de la energía; en la inseguridad en el abastecimiento por escasez hídrica pero también por estrechez y congestión en los sistemas de transmisión. Aún la ciudadanía espera saber por qué ocurrió el apagón eléctrico generalizado el pasado mes de septiembre. Quizás no hay explicación porque no tienen idea de lo que pasó. Es la impresión que dejan los cantinfleos* que le escuchamos a las altas autoridades, partiendo por el Ministro de Energía, Rodrigo Álvarez.
Y no por último menos importante, crisis que se manifiesta en las permanentes irregularidades en la aprobación y fiscalización de los sistemas de generación y transmisión, así como en la absoluta concentración y falta de transparencia en el mercado eléctrico. No sólo en las irregularidades para la aprobación del proyecto Hydroaysén, sino también en la construcción de la termoeléctrica de Barrancones y en los mega proyectos térmicos de Castilla, los proyectos Campiche, Alto Maipo, Los Robles y Achibueno, pisoteando la voluntad ciudadana, o sea no respetando los derechos ni las aspiraciones de la sociedad chilena.
Contrasta la diversidad de este grupo, que ha hecho un trabajo inédito, que busca cambiar el paradigma eléctrico vigente insustentable y poco democrático, con la turbiedad que muestra la Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico, CADE, creada el 3 de mayo por el presidente Sebastián Piñera, presionado por las impresionantes movilizaciones ciudadanas. Este grupo de 15 técnicos, en su gran mayoría ex directivos o ex ministros de energía, reciclados en consultores de los consorcios eléctricos dominantes, no ha presentado hasta hoy ni una sola línea de su trabajo.
En fin, “Chile necesita una gran reforma energética” es un documento lleno de propuestas, que ojala los chilenos conozcan y exijan al congreso y al gobierno que se concreten para avanzar a un desarrollo eléctrico justo, limpio, seguro y sustentable.
8 de noviembre de 2011
*Hablar sin decir nada. Decir incoherencias. Viene de Cantinflas, personaje creado por el cómico mexicano Mario Moreno.
Una importante contribución a un debate democrático sobre el desarrollo eléctrico de Chile, acaba de hacer un grupo de organizaciones gremiales, académicos, organizaciones ambientalistas y parlamentarios. Destaca la participación de Ximena Rincón, Antonio Horvath e Isabel Allende entre los congresistas; y de Pedro Maldonado y Antonio Márquez entre los académicos. También de las organizaciones ambientales ciudadanas como Chile Sustentable, Greenpeace, el Instituto de Ecología Política y CODEFF, entre muchas otras.
Después de cinco meses de trabajo, este grupo denominado Comisión Ciudadana Técnico Parlamentaria entregó el pasado 7 de noviembre un documento denominado “Chile necesita una gran reforma energética”, que en 136 páginas presenta un número prioritario de reformas estructurales para la seguridad y sustentabilidad del desarrollo eléctrico chileno.
Se plantea una reforma al mercado eléctrico, la diversificación de la matriz energetica para dar seguridad al desarrollo nacional, la inserción de las energías renovables no convencionales (ERNC), así como el fomento de la eficiencia energética, entre otras.
O sea, lo que hay que hacer para terminar con la crisis que afecta al sector, que se expresa en su alto nivel de contaminación, como producto de la generación a partir de carbón y petcoke. Chile es el segundo país en el mundo, después de China, que más ha aumentado en los últimos años sus emisiones per cápita de gases efecto invernadero.
Crisis que también se enuncia en el elevado precio de la energía; en la inseguridad en el abastecimiento por escasez hídrica pero también por estrechez y congestión en los sistemas de transmisión. Aún la ciudadanía espera saber por qué ocurrió el apagón eléctrico generalizado el pasado mes de septiembre. Quizás no hay explicación porque no tienen idea de lo que pasó. Es la impresión que dejan los cantinfleos* que le escuchamos a las altas autoridades, partiendo por el Ministro de Energía, Rodrigo Álvarez.
Y no por último menos importante, crisis que se manifiesta en las permanentes irregularidades en la aprobación y fiscalización de los sistemas de generación y transmisión, así como en la absoluta concentración y falta de transparencia en el mercado eléctrico. No sólo en las irregularidades para la aprobación del proyecto Hydroaysén, sino también en la construcción de la termoeléctrica de Barrancones y en los mega proyectos térmicos de Castilla, los proyectos Campiche, Alto Maipo, Los Robles y Achibueno, pisoteando la voluntad ciudadana, o sea no respetando los derechos ni las aspiraciones de la sociedad chilena.
Contrasta la diversidad de este grupo, que ha hecho un trabajo inédito, que busca cambiar el paradigma eléctrico vigente insustentable y poco democrático, con la turbiedad que muestra la Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico, CADE, creada el 3 de mayo por el presidente Sebastián Piñera, presionado por las impresionantes movilizaciones ciudadanas. Este grupo de 15 técnicos, en su gran mayoría ex directivos o ex ministros de energía, reciclados en consultores de los consorcios eléctricos dominantes, no ha presentado hasta hoy ni una sola línea de su trabajo.
En fin, “Chile necesita una gran reforma energética” es un documento lleno de propuestas, que ojala los chilenos conozcan y exijan al congreso y al gobierno que se concreten para avanzar a un desarrollo eléctrico justo, limpio, seguro y sustentable.
8 de noviembre de 2011
*Hablar sin decir nada. Decir incoherencias. Viene de Cantinflas, personaje creado por el cómico mexicano Mario Moreno.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





