jueves, 29 de abril de 2010

"NO TE QUEDES EN EL PASADO, NENA"

Esta mítica frase de Humphrey a Ingrid, en la película Casablanca, le cae como anillo al dedo a Carolina Toha, candidata de nuevo a la presidencia del Partido por la Democracia.*
Reducir su autocrítica sobre la derrota de la Concertación, a problemas de indisciplina, a una incapacidad de comunicar todo lo que habían hecho es, por lo menos, una ofensa gratuita a la inteligencia de los cientos de miles de chilenos, hastiados de los manejos copulares y antidemocráticos de estos dirigentes partidistas.
Peor aún, ese remedo de autocrítica, esconde una autosuficiencia penosa. “Hicimos tanto por ellos y así nos pagan”. Como la abuelita que les saca en cara los regalos que hace a los nietos.
La Concertación perdió por no ser capaz de abrirse a una renovación. Porque no tuvo el coraje de cumplir con los anhelos de la mayoría de los chilenos, que desean una educación pública de calidad y no la profunda desigualdad que vivimos hoy.
Perdió, porque no tuvo la valentía de llevar a cabo una reforma tributaria, que termine con las odiosas diferencias de ingresos. Por no aplicar un royalty minero efectivo y no el chiste que tenemos.
Contribuyó también a su derrota, el permanente irrespeto a la sociedad civil, su soberbia frente a las organizaciones de ciudadanos. El no reconocimiento a los que no militamos en partidos políticos.
En fin, ayudó a la derrota el hastío de miles que vieron durante años, como los mismos jugaban a las sillas giratorias, en los puestos del Estado.
El amago de autocrítica de Carolina Toha, esconde en el fondo una autosatisfacción por todo lo hecho. Una nostalgia por los éxitos del pasado y una velada crítica a los ciudadanos por no agradecerle todo su sacrificio.
No creo que haya leído a Roque Dalton, pero si lo conociera, su instinto de controladora política le diría que tiene razón en ese poema que termina con “Una autocrítica equivale al suicidio”.
29 de abril de 2010
* Partido político, integrante de la Concertación, que gobernó Chile durante 20 años

lunes, 26 de abril de 2010

LA VIRGEN SIN ROSTRO

La madrugada del terremoto, el 27 de febrero pasado, la Virgen de Las Cruces,* perdió su rostro y su mano izquierda. Sin embargo, a Stella Maris parece no importarle. Serena, sigue recibiendo los agradecimientos de cientos de creyentes, por los favores concebidos.

De ello dan fe las plaquitas, que pegan a sus pies. Algunas son muy crípticas, como la que dice: “Estrella del Mar, gracias por todo”. Otras, de una precisión a toda prueba. “Gracias Virgencita, porque la operación salió bien”.

La virgen está de espalda al mar, en la Playa Grande, y cuando tenía rostro, su mirada iba directa al segundo piso de nuestra casa. Más precisamente al dormitorio. Eso me inquietó por mucho tiempo, porque aunque su mirada era apacible, algunas veces percibí en ella un cierto reproche. Finalmente, solucioné el problema a la chilena: decidí mover la cama al otro extremo de la habitación.

Ahora no se sabe a donde mira María Estrella, como la llaman algunos, o Estela María, como le dicen los más humildes. Lo que si se sabe es que para la gente, los pescadores, los buscadores de jaibas entre los roqueríos cercanos, los que tienen algún dolor o un hijo enfermo, ella sigue siendo considerada su protectora.

Yo, por mi parte pienso, que es el tiempo de volver a mover la cama a su antiguo lugar, por lo menos hasta que le reconstruyan su rostro y su mano.

26 de Abril de 2010

*Balneario del litoral central chileno. Allí vive Nicanor Parra, poeta chileno dado por muerto por el inefable presidente Piñera, en un reciente discurso.

viernes, 23 de abril de 2010

¿Y VIERNES?


Nuestro presidente, en su última metida de pata, le dio vida a Robinson Crusoe, un personaje de fábula que vivió 28 años, y no cuatro, en una isla deshabitada.

¿Y Viernes?. ¿Por qué no se acordó de Viernes?

Nunca me gustó Robinson. Aunque debo reconocer que fue uno de mis libros iniciático. Lo encontré engreído, individualista, dominante, asexuado, medio llorón y más encima pechoño.* Mucho más tarde leyendo a James Joyce y viendo algunos filmes sobre él, incluyendo el de Buñuel, entendí que representaba al perfecto colonialista británico.

Me cae mucho más simpático Viernes, el salvaje. Ese que trabaja y no se queja, el resiliente, el que le demuestra a Robinson las posibilidades de la vida, sin tanto remordimiento y pensamientos negros, de que todo lo que ocurre es castigo de Dios.

Habría sido mejor que el presidente Piñera hubiera hablado de Viernes. Tenemos en Chile tantos siervos como el, trabajando, sufriendo, tratando de reconstruir sus casitas destruidas, con una entereza y una felicidad sencilla…y creyendo aún que los “robinsones” que nos gobiernan son superiores.

23 de abril de 2010

* Así le decimos en Chile a los extremadamente religiosos.