lunes, 26 de abril de 2010

LA VIRGEN SIN ROSTRO

La madrugada del terremoto, el 27 de febrero pasado, la Virgen de Las Cruces,* perdió su rostro y su mano izquierda. Sin embargo, a Stella Maris parece no importarle. Serena, sigue recibiendo los agradecimientos de cientos de creyentes, por los favores concebidos.

De ello dan fe las plaquitas, que pegan a sus pies. Algunas son muy crípticas, como la que dice: “Estrella del Mar, gracias por todo”. Otras, de una precisión a toda prueba. “Gracias Virgencita, porque la operación salió bien”.

La virgen está de espalda al mar, en la Playa Grande, y cuando tenía rostro, su mirada iba directa al segundo piso de nuestra casa. Más precisamente al dormitorio. Eso me inquietó por mucho tiempo, porque aunque su mirada era apacible, algunas veces percibí en ella un cierto reproche. Finalmente, solucioné el problema a la chilena: decidí mover la cama al otro extremo de la habitación.

Ahora no se sabe a donde mira María Estrella, como la llaman algunos, o Estela María, como le dicen los más humildes. Lo que si se sabe es que para la gente, los pescadores, los buscadores de jaibas entre los roqueríos cercanos, los que tienen algún dolor o un hijo enfermo, ella sigue siendo considerada su protectora.

Yo, por mi parte pienso, que es el tiempo de volver a mover la cama a su antiguo lugar, por lo menos hasta que le reconstruyan su rostro y su mano.

26 de Abril de 2010

*Balneario del litoral central chileno. Allí vive Nicanor Parra, poeta chileno dado por muerto por el inefable presidente Piñera, en un reciente discurso.

2 comentarios:

  1. Gabriel, me gustó tu crónica sobre la virgen de Las Cruces. Humor sensible. Sigue escribiendo. David.

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  2. Gabriel, me gustó tu visión de la virgén. a mi me gusta mirar al mar sintiendola en mi espalda. Aunque no tenga cara expresiva, la Loulou le vi ojos.
    con amor
    la francesa

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