viernes, 15 de julio de 2011

UN GOBIERNO AL BORDE DEL ATAQUE DE NERVIOS

(Foto de Gabriel Sanhueza
El gobierno está al borde del ataque de nervios… apenas a un año y 4 meses de su elección. A su falta de credibilidad, a su nula empatía con la ciudadanía empoderada, suma ahora un peligroso tratamiento de las manifestaciones callejeras.
La marcha del pasado jueves 14 fue pacífica. Estuve presente. Hice fotos. Como todos, pude apreciar que decenas de miles de personas marcharon tranquilamente por la Alameda convocados por el Colegio de Profesores y la Confederación de Estudiantes Universitarios (Confech) en rechazo a las propuestas del Ejecutivo en materia de financiamiento universitario y para insistir en que se ponga fin al lucro y se recupere la educación pública.
Reitero, la marcha fue pacífica, hasta la intervención policial pasada las 13.00 horas. Fue una manifestación espectacular, llena de alegría, disfraces, música, carros alegóricos. Fue inmensa, a pesar del invierno y de las vacaciones forzadas por el gobierno para quebrar el movimiento.
Desesperados por ello, se cumplió con lo que el intendente Fernando Echeverría y el alcalde Pablo Zalaquet habían amenazado desde tempranas horas: disolverla por no autorizada, con violencia, a punta de gases lacrimógenos y sobre todo atacando al grueso de la marcha.
El jueves pasado las autoridades de gobierno hicieron abandono de sus deberes. El Ministerio del Interior está para garantizar la libre expresión pública de los ciudadanos. No sólo para eso, sino que tiene además el deber de protegerlos para que se expresen. Los carabineros están para defender a quienes se manifiestan pacíficamente, no para agredir a la gente.
Independiente de que a Zalaquet y a Echeverría les aflore el “pinochetista” que llevan dentro, no creo que sea sólo un tema de falta de manejo y de criterio. Es simplemente la vieja estrategia de incriminar a los manifestantes como vándalos, tratar de poner el énfasis en la violencia de grupo ínfimos y no en las demandas de la inmensa mayoría de la gente.
A un gobierno al borde de la histeria le interesa que los medios destaquen los desmanes y no las demandas sociales que la mayoría de los chilenos apoyan. La prensa escrita diaria, acogió con gusto y sumisión esta tarea.
Estamos ante una provocación burda. Haciendo un paralelo, es como si Rodrigo Hinzpeter, Ministro del Interior prohibiera a los miles de hinchas chilenos viajar a Mendoza a acompañar a la selección, porque dentro de ellos, un pequeño grupo provoca caos y desórdenes en la ciudad trasandina. Lo que realmente ha ocurrido.
Diablos. Lamento haber escrito esto. Capaz que dentro de la torpeza que este gobierno demuestra lo haga y prive a Chile de un apoyo masivo en la Copa América.
15 de julio de 2011
Educación chilena, movimiento estudiantil, marchas callejeras, Rodrigo Hinzpeter, Fernando Echeverría, Pablo Zalaquet

1 comentario:

  1. Hola Gabriel. A mí siempre me ha llamado la atención, desde mis anios allá en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Chile, que siempre las protestas pacíficas son disueltas violentamente por la fuerza pública debido a desmanes y vandalismo, supuestamente producido por los protestantes "encapuchados"; sin embargo nunca detienen a ni uno de estos, a pesar de la gran cantidad de contingente policial uniformado y de civil...me parecce muy raro que siempre la violencia estatal siempre se dirija a quienes se manifiestan con tranquilidad, sensatez e inteligencia...no entiendo como es que es tan difícil atrapar al lumpen encargado de destruir, desarmar, desordenar, si siempre lo hacen en grupos y puntos que podrían ser controlados y monitorizados previamente con concentración de policía de civil...me huele a mapocho y no se me sale de la cabeza que este tipo de acciones vandálicas, son solo para excusar la disolución con gases, palos, perros y caballos...es una pena, pues es como un retroceso de criterios y principios, es decir: me gusta que la gente ve mi show todos los días, pero no me gusta salir de la carpa del circo a ver como esta el resto de los actores, esos que financian los sueldos de los servidores públicos, quienes han olvidado que su labor es servir y escuchar y no al revés...mu buen artículo como siempre!

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